Relaciones de Pareja

 

El amor y el deseo de estar en pareja son factores innatos dentro de nuestra genética como seres humanos. Desde que somos pequeños, nos sentimos amorosamente vinculados a personas. A medida que crecemos, estas relaciones se van intensificando, hasta que uno de estos individuos se acaba convirtiendo en nuestra pareja sentimental.

Entonces, se entiende que las relaciones de pareja se encuentran 100% vinculadas al enamoramiento. De hecho, sin este estadio psicológico, que mezcla factores cognitivos con otros químicos del cerebro, es probable que nunca jamás nos decantáramos por tener una pareja estable.

Tipos de pareja:

Sin embargo, existen multitud de tipos de parejas y relaciones amorosas. Estas diferencias dependerán en gran medida del carácter y personalidad de cada una de las partes que componen las relaciones.

Según la teoría de un psicólogo experto en el tema llamado Robert Sternberg, existen tres componentes dentro de cualquier relación amorosa o romántica: la intimidad, la pasión y el compromiso.

En el caso de la intimidad, estaríamos hablando de esa conexión singular que tan solo logramos tener con nuestra pareja. Está claro que podemos tener intimidad y confianza con otras personas, ya sean amigos y familiares, pero nunca es igual a la que tenemos con nuestra pareja.

La pasión, por su parte, es un sentimiento bien conocido por el ser humano que suele aparecer durante los primeros estadios de cualquier relación amorosa o romántica. Aquí también ejercen un gran papel el deseo sexual o las ganas irremediables de pasar el mayor tiempo posible con esa persona de la que estamos enamorados.

Pero lo que de verdad logra construir una pareja del todo, y lo que la diferencia de cualquier otro tipo de relación romántica o apasionada que podamos tener en nuestra vida, es el compromiso. Gracias a él logramos crear ese tipo de relación a largo plazo, y en donde además, se incluyen todos los contratos verbales o no verbales y acuerdos típicos de cualquier tipo de relación amorosa.

Obviamente, no todas las parejas de por sí tienen estos tres componentes. Hay relaciones que no consiguen llegar a un nivel de intimidad mínimo hasta que no pasan unos meses, y otras que con el tiempo, pierden la pasión que tanto les había unido en un principio de la relación.

Siguiendo entonces con esta teoría de base, podríamos determinar que tenemos varios tipos de relaciones de pareja según la combinación de estos factores:

  1. Encaprichamiento: más que un tipo de pareja, suele ser un estadio del proceso de enamoramiento de una persona. Durante el encaprichamiento, lo único que tenemos que sustenta toda la relación es la pasión. Algunas parejas se quedan simplemente en el proceso de encaprichamiento y no acaban de evolucionar como pareja, mientras que otras empiezan a construir su amor a medida que pasa el tiempo a base de compromiso e intimidad.
  2. Parejas románticas: este tipo de relación amorosa se conoce como romántica ya que únicamente encontramos los componentes de pasión e intimidad, sin que haya ningún tipo de compromiso. Como ocurre con el anterior ejemplo, las relaciones de este tipo pueden acabar evolucionando a algo más, sin embargo, la mayoría de ellas se quedan en simples relaciones amorosas cortas de unos pocos meses que no llegan a cuajar del todo por la falta de compromiso.
  3. Relaciones vacías: en las relaciones vacías existe una gran cantidad de compromiso, pero no hay pasión ni intimidad en absoluto. Este tipo de relaciones se dan sobre todo en matrimonios que se han arreglado por conveniencia, o en relaciones de pareja que llevan muchos años y han perdido tanto la pasión como el sentido de la intimidad.
  4. Parejas sociables: en estos casos, el componente que falta es la pasión. En este tipo de relaciones puede haber mucha intimidad y compromiso. De hecho, en las relaciones sociables ambas partes pueden sentir un intenso amor y cariño por la otra persona, aunque este no sea necesariamente romántico. Un ejemplo claro son matrimonios que llevan muchos años pero que ya han dejado de tener relaciones íntimas, aunque siguen teniendo una gran conexión y compenetración entre ellos.
  5. Relaciones fatuas: cuando estamos dentro de una relación de este tipo, sentimos muchísima pasión y compromiso para con la otra persona, aunque falta un gran componente: cuando esto ocurre, una parte o ambas sienten el amor o la relación romántica como una experiencia singular, separada de la otra persona. Muchos aspectos importantes no llegan a comentarse con la pareja y aparecen secretos entre las dos personas.
  6. Amor consumado: este es el tipo de relación a la que se aspira en la mayoría de ocasiones, aunque también suele ser complicado de mantener en el tiempo debido a los estragos y obstáculos propios de cualquier relación de pareja. En este caso, tendríamos los tres componentes unidos: pasión, intimidad y compromiso.

Estos son los tipos de parejas principales según la teoría de Sternberg, aunque también podríamos clasificar las parejas según el tipo de dinámicas que llevan a cabo en su día a día.

 

Tipos de parejas según sus dinámicas:

  1. Parejas celosas: los celos son una de las dinámicas más tóxicas que pueden aparecer en una pareja. Cuando una de las dos partes es celosa, es probable que acaben apareciendo toda clase de comportamientos nocivos como el control, la desconfianza, las peleas y las discusiones, lo que puede desencadenar el fin de la relación como pareja.
  2. Relaciones a distancia: este tipo de relación de pareja es bastante curioso, ya que al añadirle el componente de la distancia puede que otros factores como la pasión o la intimidad aumenten o disminuyan según el caso. En general, una relación a distancia está condenada al fracaso ya que es prácticamente imposible mantenerla en el tiempo. Es por esta razón, que muchas de estas parejas que empiezan de esta forma, acaban por mudarse la una cerca de la otra o en su defecto, deciden poner fin a su relación.
  3. Relaciones abiertas: en este caso, estaríamos ante un tipo de relación no tradicional en la que cada una de las partes es libre de mantener relaciones sexuales con otras personas. Esto no viola la intimidad ni la confianza de la pareja, ya que abrir la relación es parte de su contrato ya que las reglas han sido preestablecidas y acordadas por parte de los dos individuos.
  4. Relaciones poliamorosas: cuando hablamos de poliamor estamos hablando de relaciones en las que no solo cada una de las partes de la pareja puede tener actos sexuales con otras personas, sino que además, puede mantener relaciones de amor o románticas. Es decir, en este caso, podríamos tener varias parejas al mismo tiempo con las que tener o no distintos tipos de relaciones según nuestras dinámicas o el grado de compromiso que tengamos.

 

Claves para mantener una relación sana en el tiempo:

parejas

Independientemente del tipo de relación que queramos tener, ya sea poliamorosa, a distancia o abierta, todos tenemos claro una cosa: queremos un amor consumado que no resulte tóxico para nuestras vidas.

Sin embargo, llegar a este punto es realmente complicado, ya que mantener una relación de este tipo conlleva esfuerzo por parte de todas las personas que la conforman para lograr cierto sentido de equilibrio.

Estos son todos los componentes que deberemos tener en cuenta para mantener una relación sana y feliz a lo largo del tiempo:

  1. Sentido de la autonomía y baja dependencia emocional: aunque para muchos la dependencia emocional y la necesidad de estar constantemente con la otra persona puede ser un factor que parezca muy romántico e incluso, poético, la realidad es que las relaciones con alta dependencia entre las partes suelen ser tóxicas y poco sanas. Es importante no perder nuestro propio sentido de la identidad, ya que ello podría desembocar en una pérdida de la autoestima y subestimación de la propia personalidad. Por esta razón es que resulta tan importante lograr un equilibrio entre la propia autonomía y el hecho de compartir tiempo e intereses con nuestra pareja.
  2. Sinceridad y confianza: si no hay confianza en una pareja, no hay nada. Obviamente, ligada a la confianza también está la En este componente no solo se incluye el contar las cosas con confianza y franqueza, sino que también es importante mostrarse tal y como uno es. De otra forma, estaríamos siendo una versión de nosotros mismos no genuina, enseñando únicamente lo que nosotros creemos que la otra persona quiere ver. Nuestra pareja debe conocer tanto nuestros aspectos más buenos como nuestras partes más oscuras. Esta es la única forma de que nuestra pareja sentimental llegue a conocernos tal y como somos en la realidad, además de que es la vía correcta para construir una relación sólida y duradera en el tiempo. Por supuesto, al confianza y sinceridad deben ser recíprocas; es decir, nosotros necesitamos sentir que podemos contar y expresarnos con total seguridad con nuestra pareja, pero la otra parte también ha de percibir en nosotros la actitud correcta para sentirse de igual forma para poder mostrarse tal y como es. Si nuestros comportamientos cohíben a nuestra pareja, es probable que esta nunca llegue a mostrar su auténtico yo.
  3. Comunicación y habilidades empáticas: otro de los pilares fundamentales de cualquier relación es precisamente la comunicación entre las partes. En un principio, es comprensible que esta sea mucho más estimuladora y que la pareja tenga muchos más temas de conversación, ya que son dos personas que se están conociendo y que no saben nada el uno del otro. Sin embargo, con el tiempo, esto va disminuyendo y suele ser más complicado mantener el nivel de comunicación dentro de los mismos parámetros. La empatía juega aquí un papel fundamental en el hecho de que esta comunicación entre las dos partes resulte eficiente, ya que gracias a esta habilidad sabremos escuchar y comprender las emociones de nuestra pareja.
  4. Compartir momentos y aficiones: no hay nada mejor para construir una relación sólida que tener cosas en común, ya sean experiencias, momentos o aficiones. Una pareja con la que no compartimos nada más allá que las dinámicas típicas de la relación, es una pareja que está destinada al aburrimiento y por lo tanto, al fracaso. Está claro que dos personas no pueden compartir absolutamente todos los gustos y hobbies de su vida, aunque hay que esforzarse por encontrar puntos comunes entre las dos partes para poder construir experiencias y recuerdos memorables juntos.

 

Señales de que estamos dentro de una relación tóxica:

A estas alturas, ya habrá quedado claro que las relaciones de pareja pueden ser muy dispares, y que cada persona las vive de una forma totalmente subjetiva. Sin embargo, hay una situación que debemos evitar a toda costa sea cual sea nuestra forma de ver el amor romántico: las relaciones tóxicas.

A pesar de que la mayoría de relaciones tóxicas tienen su origen en la propia toxicidad de las personas que las componen, también puede ocurrir que sean las propias dinámicas de la pareja las que transformen a las dos partes de la relación en algo nocivo.

Los comportamientos más típicos dentro de una relación tóxica son los relacionados con los celos, y por consiguiente, que provocan dinámicas de control, como mirar el móvil ajeno, llevar un control de los gastos de la otra persona, preguntar constantemente acerca de sus asuntos personales, hacer chantaje emocional, etc.

También hay otros comportamientos y faltas de respeto que no son tan notables, pero que pueden llegar a ser igualmente dañinos. Buen ejemplo de ello es el hecho de menospreciar a la otra persona, señalar siempre sus fallos y defectos, hacerle creer que sin la relación no sería nadie, e incluso, una sobreprotección indebida y demasiado exagerada.

Los insultos, las peleas muy frecuentes y sin sentido, las agresiones físicas y cualquier otro tipo dinámica que pueda venir acompañada de faltas de respeto y conflicto, son otra de las grandes señales de alarma que nos indican que quizás no estamos dentro de una relación demasiado sana.

En caso de estar en una relación tóxica, no tenemos porqué acabar la relación, ya que dependiendo de la situación una pareja puede recomponerse haciendo terapia o trabajando su relación desde dentro. Sin embargo, cuando la toxicidad ha rebasado límites como la agresión física o la sexual, sin duda la mejor opción es separarnos de la persona y recomponer nuestra vida por nuestra cuenta.

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