adicción al whatsapp

WhatsApp Inc. fue fundada en el año 2009 por Jan Koum, un emprendedor y operador ucraniano que, años antes, trabajó como ingeniero de Yahoo!.

Desde su creación, esta aplicación se ha convertido rápidamente en una máquina para generar usuarios. Actualmente, existen más de1.000 millones de personas que la utilizan diariamente,  acumulando una increíble cifra de 60.000 millones de mensajes al día. WhatsApp, además, envía más de 1600 millones de fotos y más de 250 millones de videos día a día.

Estos datos nos dan una idea de su éxito y de la poderosa herramienta en la que se ha convertido. Por esto y por su uso repetitivo y prioritario, centenares de personas alrededor del mundo muestran ciertos patrones de comportamiento aparentemente inofensivos que, con el tiempo, pueden volverse adictivos y hasta peligrosos.

¿Cómo se genera la adicción a WhatsApp?

Como cualquier otra adicción, la persona debe atravesar diferentes fases para convertirse en dependiente. En el caso de Whatsapp, estas son las secuencias:

  • El uso de Whatsapp es agradable y gratificante para la persona. Por lo que se genera un aumento en el uso de la aplicación.
  • La persona pierde interés en otras actividades que antes disfrutaba (como leer, escuchar música, practicar deportes) y siente un deseo periódico de usar la aplicación.
  • A pesar de que la persona se dé cuenta de su conducta, crea justificaciones personales y excusas para convencer a los demás de que esto es un “comportamiento normal”.
  • Tras un tiempo, el comportamiento adictivo de usar WhatsApp se convierte así en la única manera de manejar el estrés. Además, su uso brinda una satisfacción inmediata que activa emocionalmente las pasiones más agradables del ser humano.

Riesgos de la adicción a Whatsapp

Aunque parezca que esta adicción no produce ningún riesgo, la verdad es que a largo plazo puede conllevar a posibles consecuencias negativas. La primera de ellas es el aislamiento del entorno y la segunda es no prestar atención a otros aspectos sociales, tales como obligaciones profesionales, responsabilidades de tipo académico, y hasta relaciones afectivas.

Los efectos del uso compulsivo de esta aplicación, como hemos visto, afectan directamente la vida de la persona que padece esta adicción. De hecho, restringen y deterioran la vida social de todas ellas e, incluso, tienen el poder de deteriorar las relaciones amorosas, las conexiones amistosas y el entorno familiar.

¿Qué problemas crea la adicción a Whatsapp?

Como en muchas otras áreas de la tecnología, el problema no radica en la aplicación en sí, sino en el uso que algunas personas hacen de ella. Y, actualmente, existe una preocupante tendencia en el ser humano de mediar cada vez más sus comunicaciones y su manera de interactuar con otras personas.

Si, por ejemplo, estamos en Lima y necesitamos comunicarnos con alguien en Paris, este tipo de mensajes pueden ser una bendición. Sin ellos, sería imposible el acto de comunicación en tiempo real. Pero, el problema surge cuando usamos estas aplicaciones para comunicarnos con las personas que nos rodean: aquellos con quienes vivimos, estudiamos o trabajamos; en fin, con los que podríamos hablar cara a cara.

El uso desproporcionado de esta tecnología puede llevar a serios problemas con respecto a la educación, el trabajo y las relaciones personales. En especial cuando algunas personas terminan usando Whatsapp para aliviar u ocultar el malestar emocional, como la soledad, el aburrimiento, la ira, la ansiedad o la timidez.

Veamos cuales son otros problemas que genera esta adicción:

Alucinaciones sonoras

El uso excesivo del móvil inteligente y de aplicaciones como Whatsapp a menudo se asocia con “alucinaciones” audibles y percepciones de “señales fantasma” desde el móvil. Las personas con este tipo de problema piensan constantemente que han recibido un mensaje o una notificación cuando, de hecho, no se ha enviado o recibido nada.

Este fenómeno, también visto como una fuente de estrés y ansiedad, es muy común en la actualidad y se observa particularmente en personas con ansiedad generalizada o problemas de autoestima, ya que un mensaje representa un posible indicador de popularidad.

Ansiedad por el móvil (nomofobia)

Más de la mitad de las personas dicen que se sienten ansiosas por perder su smartphone, cuando se ven obligadas a apagarlo o si no pueden usarlo, ya sea por una cobertura de red deficiente, una batería débil, o por el contexto físico en el que se encuentran.

Además, el 42% de los adolescentes afirman que estarían «estresados» si tuviesen que salir de su hogar durante varios días sin su teléfono. Esta ansiedad ha venido ocurriendo con la aparición de un nuevo trastorno, específico de los móviles inteligentes: la nomofobia.

Nacida de la contracción inglesa de la «fobia no móvil” (no-mobile-phone phobia), la nomofobia es, de manera simple, un miedo inquietante y continuo de no tener el teléfono inteligente en funcionamiento y de no estar conectado en  las plataformas sociales como Whatsapp.

Ansiedad, en general

La naturaleza misma de Whatsapp y otras aplicaciones de este carácter es la conversación instantánea. Cuando una persona envía un mensaje directo a través de esta aplicación, el comportamiento esperado es que el destinatario responda de inmediato. Pero esto no siempre es posible. De hecho, casi nunca sucede de esta forma.

Whatsapp, tal como otras aplicaciones de mensajería instantánea, utiliza ventanas emergentes de notificación y sonidos para lograr su objetivo. Y es aquí donde radica el problema. Tan pronto como llega una notificación, ya se conoce que es necesario realizar una acción. Hay algo pendiente, y comienza un trabajo de fondo en el cerebro que dice que alguien podría estar tratando de hablar.

Se puede dejar el mensaje allí, por supuesto, pero incluso si no se va a leer o responder, la persona sabrá que todavía están esperando. Y esto crea un nuevo tipo de ansiedad que nuestra generación conoce muy bien y que siente la mayor parte de los días.

Altas expectativas

Desde el inicio de Whatsapp y de los móviles inteligentes, en general, las expectativas de las personas han aumentado drásticamente. Años atrás, seria perfectamente normal si alguien respondiera a un mensaje días o semanas después. Esto ocurría porque la mensajería instantánea era vista más como un correo electrónico, pero con el pasar del tiempo las personas comenzarían a hablar en tiempo real.

Ahora, hay una alta expectativa de responder de inmediato. Incluso, existen las llamadas “confirmaciones de lectura” y las señales de cuando alguien está escribiendo que no solo agrega una dimensión extra a la mensajería de tiempo real, sino que también induce altamente la ansiedad en las personas.

notificaciones de aplicaciones

Relaciones en pareja

Whatsapp puede tener increíbles ventajas para las parejas, ya que permite una comunicación efectiva entre ellos, ya sea que estén en países diferentes o lugares distanciados. Sin embargo, esta aplicación también puede deteriorar la relación y disminuir la confianza entre ambas partes.

El afán actual de responder de manera inmediata es una de los elementos que más deteriora las relaciones. Al no leer y responder con rapidez, las personas pueden creer que su compañero ha perdido interés o que simplemente no desean estar en contacto, cuando la realidad es totalmente diferente.

Además, los chats con otras personas pueden ser pequeños detonantes de problemas, ya que cuando no hay una relación sólida, los celos y la inseguridad hacen ver otra cosa diferente a la realidad.

Whatsapp: riesgos y adicciones
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